Nosotros en la Luna.
-¿A donde quieres ir?
-A la Luna
Ahora que estoy asimilando, o al menos aceptando que se ha ido no paro de pensar en ella. Cada vez que la miro pienso que no pasa nada, que da igual lo lejos, cerca, lo distantes que estemos o lo difícil que sea que todas las noches sale una luna que ha significado la vida en nuestra historia y que sea donde sea, esa misma luna que miro yo es la que esta mirando el.
Me hace gracia porque hoy mismo una pareja que estaba delante de mí en el autobus estaban hablando de todo lo que se querían y ella le preguntaba a el si le bajaría hasta la luna, este sin pensárselo 2 veces ha contestado que la Luna y lo que ella más quisiera y yo me he limitado a reírme. Supongo que me he reído por lo vanal de la situación, porque no tenían más allá de 16 años y porque creo que no eran conscientes de lo que estaban diciendo.
No hay astro más poderoso en la tierra que la luna, al menos a mi parecer claro. La luna interfiere en tu estado de ánimo, interfiere en tus sentimientos. Es vida, pura vida.
A la Luna la vemos todos los días. Si así lo quieres, dame la mano y vayamos a tocar los anillos de Saturno, a respirar el espacio y a jugar con la materia oscura. Cenemos en mi restaurante favorito de Neptuno, que tiene los cielos mas azules del sistema solar.
Brindemos con la mejor cerveza del universo observando la muerte de alguna estrella, o fumémonos una nebulosa entera. Follemos encima de la estación espacial internacional, y que sean nuestras risas las que interfieran sus sensores.
Sé que puedo ir yo sola a explorar el universo aunque preferiría que volaras conmigo.
Sé que jamás voy a bajarte la luna.
No a menos que me acompañes a buscarla.
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